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marzo 5, 2011 a las 4:24 pm | Escrito en sobre mi | 2 comentariosEtiquetas: caminante, camino, divagaciones, fragmento, paranoias
Un día te descubres haciendo cosas que jamás pensaste que se pudieran hacer y al otro ves que todo en lo que creías en un pasado cercano ya se derrumbo y no queda nada a lo que aferrarte. El odio, el miedo, el resentimiento, la envidia, y todas esas cosas que invaden a la gente en un momento u otro de sus vidas en ti ya no surgen efecto: caminas sin dar un paso vacilante sabiendo que ya nada te queda por perder. No hay nombre para describir la expresión que se te pone en los ojos.
Hastiado de todo y de nada.
El mundo sigue girando, el sol sale cada mañana y se va cada noche: así ha sido siempre y así seguirá siendo, hagas lo que hagas ese hecho no dejara de ocurrir.
Te das cuenta que no eres nada para el universo: no eres ni la milésima parte de lo que es un grano de arena en un desierto o una gota de agua en el mar.
Ves a tu alrededor gente gritando en silencio: con miedo, con odio, con resentimiento, con envida, con la amargura que invade sus vidas diarias… Y ves como a nadie se le ocurre mirar al que tiene al lado y darle una simple palmada en el hombro para darle ánimos y sin embargo todos esperan que alguien les de esa palmada en el hombro.
2 comentarios »
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Hola 7llantos, está bien saber que respiras, un saludo. 8)
Comment by Dinora— marzo 5, 2011 #
supongo que a veces tienes miedo de que si acercas la mano para dar esa palmada te la puedan arrancar…
Comment by Patri O.— marzo 12, 2011 #